Tokio Hotel, casi veinte años después

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El otro día hablaba del nuevo álbum de Yungblud, «Idols».

Justo después de escribir esa entrada me puse a pensar en otra de las bandas que me lleva acompañando desde que tengo doce años. Y, sí, hay muchos grupos de música que han conformado mis gustos y que han ido evolucionando conmigo (véase Sum 41, que se retiró a principios de año tras un último concierto en Canadá, o Linkin Park, que tras muchos años en pausa decidieron retomar la música con una nueva cantante); sin embargo, hay un grupo en concreto que nunca he dejado de escuchar y que en su día suponía un conflicto con lo que se suponía que debía gustarte si escuchabas música rock: Tokio Hotel.

Quiero aclarar que, cuando hablo de conflicto, no lo digo por mí. Existía mucha gente en mi adolescencia que escuchaba Tokio Hotel a escondidas y que cuando le preguntabas decía que no, que ellos no escuchaban ese tipo de música «poser». (¿A que conocemos todos esa expresión?)

Es cierto que ellos no tocaban ni hacían el mismo tipo de música que otras bandas de la época, como Simple Plan, Linkin Park, Panic! At the disco, My Chemical Romance… pero, ¿acaso no es eso la base de la música? Que cada cual haga lo suyo de la forma más personal y única posible, ¿no?

Con el paso de los años parece que todo ese conflicto se ha ido disolviendo, por suerte. Sin embargo, yo vengo a hablar de cómo me han acompañado desde mis doce años hasta la actualidad.

Tengo la suerte de haber tenido un ordenador e internet desde que tengo seis años, por lo tanto siempre he investigado cosas nuevas o relacionadas con lo que me gustaba. Conocí a los integrantes de Tokio Hotel en el año 2006, con el hit Durch den Monsun. En esa época todavía vivía en Valencia y solía pasar mis fines de semana en el centro. Justamente en la Plaza del Ayuntamiento, en su buena época, había un pequeño quiosco que, para mi sorpresa, traía revistas internacionales. La mayoría nunca las había visto, pero es que en portada tenían a Tokio Hotel en una de ellas. Por supuesto, no entendí nada de lo que decía porque estaba en alemán, pero tan pronto como llegué a casa me metí en internet y me puse a escucharlos.

Fue amor a primera oída.

Siendo sincera, yo siempre había escuchado música en inglés, así que hacerlo en alemán al principio fue chocante, pero me encantó. Es que me volvieron loca al primer instante. Y a medida que escuchaba más canciones, más me gustaban. Estuve completamente obsesionada con buscar cosas sobre ellos en internet, sobre lo que hacían, la música que iban sacando… Y por supuesto, me enteré de que vendrían a Madrid el 14 de Junio de 2007, a la Plaza de Toros de las Ventas. UN día después de mi cumpleaños.

Evidentemente, no fui. Tenía 13 años y lógicamente, mis padres no me iban a dejar coger un tren sola para ir a un concierto sola, valga la redundancia. Así que me limité a ver lo que salió en las noticias y, posteriormente, en YouTube (fiel amigo).

Al año siguiente, volvieron a anunciar conciertos, pero esta vez en Madrid y en Barcelona. Si mal no recuerdo, el de Madrid fue un festival el 28 de Junio de 2008 y el de Barcelona concierto único, el día anterior. Creo que fue una solución para la cancelación de un concierto que iban a hacer en Marzo, poco antes de operar a Bill de las cuerdas vocales. Me pasé el año escolar sacando buenas notas para que me dejaran ir. Y cuando aprobé todo, no os miento si digo que me lancé por el pasillo del colegio, celebrando que lo había conseguido sólo por verles en directo. Pacté con mi madre que me llevaría, me dejaría en el concierto con en aquél entonces mi hermanastra, y luego me recogerían.

Tampoco miento si digo que aún me emociono al recordarlo, y eso que han pasado 17 años. Era mi sueño cumplido.

La mayor parte del setlist fue en inglés, porque ya habían sacado las canciones regrabadas en ese idioma para el álbum de Scream, pero yo disfruté igualmente. Creo que para mí, el momento más emocionante fue escuchar In die Nacht y By your side.

Al salir del concierto supe, y esto os lo puedo prometer, que me acompañarían toda la vida.

Y no estaba muy equivocada.

A raíz de Tokio Hotel y de ese año, conocí muchas amistades. Algunas las sigo conservando a día de hoy. Conocí el amor, el cariño y el sentimiento fan por un grupo que nos estaba regalando su música a la vez que vida.

Volví a verles en Barcelona el 5 de Abril de 2010, con su nuevo disco de Humanoid. Sé que fue un álbum mediático y un antes y un después para muchos fans, que abandonaron el barco en esa época. A mí me gustó, lo disfruté. Juzgué algunos sonidos simplemente por ser nuevos, pero a día de hoy creo que fue un pedazo de disco. Tiene canciones brutales que no supe valorar en su momento, pero que si hoy suenan en mis auriculares las canto a pleno pulmón.

Bien, en ese concierto hice cola. Tres días de cola en el Montjuic en pleno abril, pasando frío, lluvia y granizo. Y luego que me pregunten qué es el sentimiento fan. Pues esto es.

Había vuelto de un intercambio en Inglaterra dos días antes y yo sólo estaba emocionada por el concierto. También conocí a más gente en esa cola, que fue inolvidable. Llegué a la segunda fila y reconozco que lo viví tanto que no tengo fotos de esa noche, pero no me importa. Siempre quedará el DVD de Humanoid City.

A partir de ese momento, se tomaron una pausa de cinco años que fue otro de los motivos por los que el fandom del grupo se disolvió poco a poco. Quedamos, lo que lo llamo, «los de siempre». Los que al final se quedaron pese a todo.

—Aclaro que, tras el reality que han sacado de Kaulitz&Kaulitz el año pasado y este 2025 en Netflix, entiendo la necesidad de tomarse esa pausa y distanciamiento, así que no los juzgo para nada. Yo sabía que habían tenido percances con algunas fans que los habían acosado, pero después de conocer la historia completa me parece aún más heavy el tema.—

Tuve la suerte de poder ver a Bill y Tom Kaulitz en 2013, en la RTL de Köln. Grababan como jueces la semifinal de Deutschland sucht den Superstar y nunca había estado en un plató de televisión, así que fue una experiencia bastante divertida.

Así que, la siguiente vez que los vi como Tokio Hotel fue en 2015, en la sala Bikini de Barcelona. Fue un poco chocante porque es evidentemente una sala y no un Palau Sant Jordi, así que verles más cerca de lo habitual fue impactante. ¡Ah! Y este fue el primer concierto donde se pudieron comprar entradas VIP, que te brindaban la facilidad de no hacer cola y tener una posición guay asegurada en el concierto. Recuerdo que le pedí a mi padre una entrada VIP por Navidad y afortunadamente me la compró, por eso pude conocerlos por primera vez (y sacarme una foto con ellos, wow, ¿quién se iba a decir a la Wanheda de 13 añitos?).

Para ese año vinieron con el álbum de Kings of Suburbia que, si a algunos Humanoid les pareció nuevo y diferente, este lo era todavía más. Tenían un sonido completamente alejado de lo que habían hecho en 2006 y 2010, pero a mí siempre me pareció que se estaban reinventando. Estaban haciendo lo que realmente les gustaba y eso siempre es mucho más gratificante.

En 2017 su tour se llamó Dream Machine, como el siguiente álbum que sacaron. Para mi desgracia, ese año no pasaron por España, así que elegí ir al concierto de Londres el 12 de Marzo, que era el primero de la gira. Curiosamente, muchas fans de España acabamos allí, así que fue un pequeño reencuentro con gente que ya conocía. Aproveché y fui unos días antes para visitar la ciudad, que me encanta. Y, aunque tengo una experiencia agridulce del viaje, creo que mereció la pena ir solamente por escuchar el álbum en directo.

Por suerte, en 2019 sí que pasaron por Barcelona con el tour de Melancholic Paradise. Para este entonces, no habían sacado un nuevo álbum, sino canciones sueltas que adoré. Recuerdo no hacer nada de cola para este concierto (e incluso dormir una siesta en el coche) y aún así verles muy, muy cerca en la sala Razzmatazz. La parte buena de las salas pequeñas es que estés donde estés vas a tener una buena visión si te pones por el medio y no te tapa ninguna columna. La mala es que casi siempre acabas muy apretujada entre tanta gente, aunque no difiere mucho de la experiencia en los estadios grandes.

Un año después de la pandemia, en 2021, tuvieron que mover su fecha de concierto a Abril de 2022, pero poco después la volvieron a mover a 2023. Así que esa fue la siguiente vez que los vi, en la Sala Apolo de Barcelona. Posiblemente es el mejor concierto en el que he estado, porque mi pareja me regaló una entrada VIP. LA entrada VIP. Pude estar con ellos antes del concierto, en primera fila durante el show y después del concierto, en un encuentro más privado aún que con el resto de entradas VIP. Estuve con otras 12 fans, si mal no recuerdo, y conocía a todas y cada una de ellas a excepción de un par. Éramos las de siempre, como siempre. Y no pudo ser más bonito, porque si bien es cierto que la mayoría ya había tenido ese tipo de entrada, para mí era la primera vez y seguía viendo el brillo en sus miradas. Wow, diría que hay que tener esa experiencia al menos una vez en la vida.

Al año siguiente, en el 2024, salió Kaulitz & Kaulitz en Netflix. Es un reality que sigue a los dos hermanos tanto en sus proyectos personales como los que tienen con Tokio Hotel. Para mí es un regalazo, si os soy sincera. Como fan de Tokio Hotel TV (vlogs que sacaron en un DVD y que si no me falla la memoria, subían a YouTube) me parece un contenido increíble que además alimenta el querer volver a verles en directo. Sin embargo, al ser éste un concepto más personal, puedes comprender muchas de las decisiones que han ido tomando -sean buenas o malas- y saber más por lo que estaban pasando en los inicios del boom que fue Tokio Hotel. Al fin y al cabo, no dejaban de ser un grupo de adolescentes que simplemente hacían lo que les gustaba: música.

Al año siguiente, en el 2024, salió Kaulitz & Kaulitz en Netflix. Es un reality que sigue a los dos hermanos tanto en sus proyectos personales como los que tienen con Tokio Hotel. Para mí es un regalazo, si os soy sincera. Como fan de Tokio Hotel TV (vlogs que sacaron en un DVD y que si no me falla la memoria, subían a YouTube) me parece un contenido increíble que además alimenta el querer volver a verles en directo. Sin embargo, al ser éste un concepto más personal, puedes comprender muchas de las decisiones que han ido tomando -sean buenas o malas- y saber más por lo que estaban pasando en los inicios del boom que fue Tokio Hotel. Al fin y al cabo, no dejaban de ser un grupo de adolescentes que simplemente hacían lo que les gustaba: música.

Este año, tuve la oportunidad de verlos de nuevo en Barcelona. Para mí fue una experiencia que, si bien guardo con cariño, no disfruté como las otras porque me fue imposible librar ese día en el trabajo y llegué justísima al concierto. Supongo que eso también forma parte de crecer y marca la diferencia entre ser fan cuando eres adolescente/tienes veinte años a cuando cumples treinta y tus responsabilidades ya están mucho más marcadas y/o es imposible mover las cosas como te gustaría.

No obstante, decidí no quedarme con la espinita y compré tickets para verles en el vigésimo aniversario de Durch den Monsun, para el que realizarán un concierto el 15 de agosto de este año en Berlín. Tengo los billetes de avión, el hotel reservado y unas ganas tremendas de volver a verles. Parece que lo mío nunca son fases y esa sensación me encanta.


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